Lunes 23 de febrero de 2026
Un día tranquilo. La temperatura agradable, más de 13°, y soleado. Las palomas daban vueltas en bandadas por el techo del edificio vecino. Recordé a Holden Caufield -ese personaje más memorable que el libro donde aparece- y su pregunta sobre los patos: “¿A dónde van en invierno?”. Nunca pensé que viviría lo suficiente para que tuviera sentido preguntárselo.
Empecé tarde a trabajar. No puedo decir que adelanté mucho, casi nada en realidad, pero dediqué parte de la mañana a investigar el tema sobre el que estoy escribiendo. Hay bastante información. A veces, eso es un problema. Uno se ve obligado a desestimar cosas para centrarse en lo que quiere contar. Es bastante parecido a escudriñar el horizonte buscando algún punto de referencia. Una vez localizado, todo lo demás se disfumina como una sombra en la periferia.

