Dylan Thomas
bebe el whisky
# 18
y yo
carezco de resistencia
o dinero.
Marco el ritmo
de la noche,
que parece
no terminar,
armándose
de mis sueños
despojándome
de ira
llevándose
la posibilidad
de ver el polvo
flotar a la luz
de las persianas
del mediodía.
Dylan Thomas
hizo un récord
y partió.
Yo continúo
varado en una noche
carente
de gentileza.

