Miércoles 19 de agosto de 2025
Hoy hubo un momento tenso. Se quedó una ventana abierta mientras Fernando estaba para Novi Sad. No la dejó él. Fue Maribeel -una señora cubana que viene varias veces a la semana para asegurarse de que coma y haga algunas cosas básicas- y se le debió pasar por alto entre tantas cosas que debe dejarme a mano. Me di cuenta por Federico, uno de los gatos. Le gusta fugarse a explorar las inmediaciones pero volvía, con trabajo, a dentro. Había 6 grados. Cualquiera de las personas que usualmente vienen estaba lejos o en moviéndose en dirección contraria. A los diez minutos, sentí un leve descenso de la temperatura. Me decidí a preguntarle a Sara. Ella en Borća que es relativamente cerca. Estuve una media hora esperándola y sintiendo el frío crecer. No estaba temblando cuando llegó pero, a ese ritmo, me hubiera congelado en unas horas. No creo que esté listo para soportar 6° y pronto será menos.

