Hoy la temperatura ha subido. Ya no esperaba que hubiera más de veinte grados hasta dentro de varios meses pero así ha sido de inestable todo este año (según me cuentan y he sentido). A los pocos días de llegar se desató una tormenta muy dramática. Una ráfaga de viento tumbó una rama y, con ella, un pedazo del edificio en que vivo. En cambio, el otoño es acogedor. La mayor parte del tiempo está nublado pero cuando sale el sol, todo se vuelve dorado. Lo más probable es que lo aprecié realmente cuando llegue el invierno. He visto las fotos. Me dan escalofríos tan sólo de pensar en esa capa de nieve.


