Martes 4 de noviembre de 2025




Sigo con Cabrera Infante. Por un momento, tengo la sensación de redescubrir Cuba a través de sus anécdotas porque, salvando las distancias y los tiempos, son las mías. Me da terror la idea de que me vuelva un nacionalista de ultramar. En mi escala de valores, es lo más bajo que alguien puede caer. No tengo nada en contra del ridículo. Todos hemos escrito cartas de amor como Pessoa. Lo que no entiendo es que se glorifique la fealdad del objeto como una prueba de la virtud propia y, para colmo, tenga uno que tragárselo. Supongo que con el país perdimos el talento para la belleza y la sinceridad.