Asilo Serbia: registrado tras cuarenta y ocho escalones

Viernes 4 de agosto de 2026

Foto de Magdalena Nikolić

Me tomo dos viajes, en esta ronda, lograr que me registraran para asilo. El número de escalones para llegar a la oficina suman veinticuatro. Trece en la entrada (los conté) y once en el interior (Fernando los contó). El primer día no subí. Un tipo que, evidentemente, trabajaba allí le dijo a Fernando que no lo hiciera. Al poco rato otro tipo, mucho más ramdon aún, me preguntó, en serbio, algo. Le respondí en inglés que no hablaba serbio. Me volvió a preguntar en idioma común qué hacía allá. Le dije que esperar a un amigo. Resultó que trabajaba allí y se emociono con la idea de no tomarme como posible solicitante de asilo por mi respuesta: “I’m waiting for My friend”. Qué iba a saber yo que era un funcionario. Mucha gente se me acerca, sobre todo si estoy solo, para preguntarme si necesito ayuda. “¿Cómo lo van a subir? ¿Cómo le van a tomar las huellas?” Pues levantando el sillón, hijo. Me dijeron que volviera al siguiente día.

Ayer amanecí cansado del día pero había que ir. Ya fuera por salir de mí o por que no tenían mecanismo legítimo de evasión, en algún momento me inscribirían (dijo Fernando). La cosa salió mejor de lo esperado. Un par de policías con el tipo estándar de un serbio me hicieron en proceso y resulta que ni siquiera tengo que ir a campamento.